MEMORIA HISTORICA. LAS RELACIONES COMERCIALES Y POLÍTICAS FRANCO-ESPAÑOLAS Y SUS REPERCUSIONES EN LAS ACTIVIDADES DE LOS REFUGIADOS ANTIFRANQUISTAS (1945-1964) por Antonio Téllez Sola. eBook £1.50 (see eBookshelf)

CharlemagneMEMORIA HISTORICA. LAS RELACIONES COMERCIALES Y POLÍTICAS FRANCO-ESPAÑOLAS Y SUS REPERCUSIONES EN LAS ACTIVIDADES DE LOS REFUGIADOS ANTIFRANQUISTAS (1945-1964) por Antonio Téllez Sola.

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Francia y España firmaron acuerdos en Burgos el 25 de febrero de 1939; el senador Léon Bérard, enviado por el gobierno de Eduard Deladier para negociar una reanudación de relaciones diplomáticas, y el teniente general Francisco Gómez Jordana, conde de Jordana, vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores del gobierno nacional, decidieron mantener relaciones amistosas, vivir en buena vecindad y practicar en Marruecos una política de leal y franca colaboración. Los dos países se comprometieron mutuamente a actuar de manera que cada uno, en su territorio, tomaría las disposiciones necesarias para garantizar la tranquilidad, o la seguridad del otro. El gobierno francés se comprometía, más especialmente, a adoptar las medidas necesarias para prohibir, en la proximidad de la frontera, cualquier acción de los españoles contraria a la declaración anterior. Por otra parte, el gobierno francés aceptaba restituir a España todo el material de guerra, todos los navíos, tanto de guerra como mercantes o pesqueros, todas las obras de arte, todos los vehículos y todos los documentos que se encontraban en Francia. El 27 de febrero de 1939, después de los acuerdos Bérard-Jordana, Francia y Gran Bretaña reconocían oficialmente al gobierno de Burgos. Estos acuerdos iban a ser la referencia básica de las exigencias franquistas 1 durante cuatro lustros. — Hugh Thomas: La Guerre d’Espagne, Robert Laffont, París, 1961, p. 585.

En este compendio no examinaremos las relaciones franco-españolas en los años de la Segunda Guerra Mundial, con el régimen de Vichy, durante el cual el mariscal Philippe Petain accedió a ciertas peticiones del gobierno franquista referentes a la extradición de dirigentes republicanos, algunos de los cuales fueron fusilados en Espana. Partiremos de 1945, cuando con la victoria de las naciones aliadas las relaciones franco-españolas adquirieron, durante varios años, un carácter muy diferente, dado que Francia preconizaba una política internacional de repudio del régimen franquista.